Los blogs de recuerdos de infancia son como un meme que te trae recuerdos olvidados y te entra la necesidad de contarlos también. Me ha pasado con el último de Pena Mexicana y su primer recuerdo de nieve.
No sé cuándo fue la primera vez que vi nevar. Ver caer copos de nieve es un recuerdo ya adulto, pero sí hay algo de la infancia que tiene que ver con la nieve.
Era un lunes muy frío de invierno, antes de navidades. En mi colegio habían convocado un concurso de postales navideñas. Aquel fin de semana lo había pasado en el campo con mis padres y esa mañana de lunes, muy temprano, mi padre me acompañó caminando por aquel camino largo hacia el pueblo más cercano para dejarme en el autobús que me llevaría al de mis abuelos.
Llevaba un vestido corto y un abrigo corto también, de color celeste, que me había hecho mi madre. Los muslos me picaban por el frío. Los bordes del camino tenían manchas de nieve escarchada, que brillaba sobre la hierba y las piedras con los primeros rayos del sol.
Iba pensando en aquel concurso y al ver las manchas de nieve pensé que si hubiese tenido una cámara de fotos (porque yo sabía que existían las cámaras de fotos, pero nadie que conociese tenía una, excepto los jefes de mi padre, porque eran ricos y vivían en Madrid) habría hecho una foto de aquel trocito de tierra que tenía como una covacha cubierta de nieve por encima y por los lados, como un portal de Belén en miniatura. Después, habría revelado la foto y con recortes de papel y lápices de colores, habría puesto una Virgen, un San José, un niño, una mula y un buey en aquel mini portal.
No se me quería ir de la cabeza la idea ni siquiera cuando llegamos al pueblo y mi padre me hizo entrar, como siempre que me acompañaba al autobús, a aquella taberna en donde pedía para mí un colacao muy caliente. Mientras tomaba aquel vaso de colacao espumoso, resguardada del frío de la calle y abrazando el vaso con las dos manos para calentármelas, soñaba con tener una cámara de fotos, con hacer aquella postal navideña y con ganar el concurso. Me parecía una idea muy original que a nadie se le habría ocurrido, y en las bases del concurso decía que premiarían la originalidad.
Sin embargo dibujé un muñeco navideño sobre un fondo rojo, nada excepcional. Ganó el concurso una niña que creó una postal navideña con crema de zapatos de tres colores: negro, blanco y marrón. Era bonita la postal. A la niña no la recuerdo. Sé que tenía una hermana en el curso siguiente, y también que aquella postal tenía toda la pinta de que se la hubieran hecho sus padres.


7 Comentarios:
Seguro que tu tarjeta hubiera ganado el primer premio y como dicen que cualquier pensamiento es un objeto, seguro que tu postal se encuentra en algún lugar con el galardón a su lado. Un abrazo
¡Qué bonito ha quedado tu blog! me gusta, me gusta...
Y de la postal... podríamos hacer algo así como una galería de los premios que no recibimos pero que nos merecíamos... algo así como justicia por propia mano, jajajaja
Yo también debo tener por allí méritos suficientes para algún galardón ;)
¿Por qué todas las postales de Navidad tienen que ser con nieve si, casi nunca, nieva? (Exceptuando este año, claro).
bonita idea la tuya, sinkuenta. Claro que esa postal existe, aún está ahí en mi mente. Me la doy por premiada. Gracias, bonita. Un beso.
Penita, ahora sólo le he puesto esas flores que me gustaba dibujar. Todavía me gusta dibujar flores, lo hago en los claustros cuando me aburro. El premio se quedó en mi imaginación :)
Puessss, María, no sé, pero en el hemisferio norte, que tiene más población, es invierno y hace un frío quepaqué. Además a veces nieva, y casi siempre de los Pirineos para arriba.
me ha gustado eso que dices de que un post de recuerdos provoca avalanchas de recuerdos. Asi ha sido con este tuyo de la nieve, me voy a escribir, jajajaaaaa
Ale, a escribir que me tienes pegada a los talones leyendo :)
Leerte a ti me abre los recuerdos de mi pasado, que los tenía aletargados, en realidad, totalmente amnésicos.
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