Este era otro juego, que al principio era divertido y luego me aburría. Consistía en poner varias manos abiertas con las palmas hacia bajo sobre la mesa. Cuando se llegaba al final de la retahila de palabras, se escondía el dedo al que le tocaba el final. Ganaba quien había conseguido ocultar todos sus dedos. Podía jugarse con una mano o con las dos.
Los pollitos de mi comadre
saltaron por los corrales
les picaron las abejas
salga usted, señá coneja,
sa por uno
sa por dos
sa por tres
sa por cuatro
sa por cinco
sa por seis
sa por siete
sa por ocho morocho
que son las ocho
y viene el monaguillo
vestido de amarillo
y viene el sacristán
con un pedazo pan
piedra redonda
y que esconda.


7 Comentarios:
¿Tenía música o era el recitado "clásico" de este tipo de juegos?
Me has hecho pensar, Raquel. Sí, tiene música pero algo así como la que se le ponía al recitar la tabla de multiplicar en las escuelas, no una melodía en sí.
éste no lo conocía pero me has recordado un libro qu le regala´ron a elenita cuando vino: manos cooperativas se llamaba y habían recopilado toooodos los juegos de manos habidos y por haber!!
Yo tampoco lo conocía, se ve que éste no llegó al otro lado del charco como si lo hicieron otras cosas que has plasmado en este blog :)
besos
Candela, saludos. Se me ocurre que pensar en la infancia puede ser buen refugio, porque yo, joven, adulto, siempre creí en un mundo más justo, solidario, más armónico con la Naturaleza, si guerras, sin discriminaciones de ningún tipo... y veo que no hay manera que el ser humano lo logre, pese a tanto esfuerzo, que, para decirle la verdad, la humanidad me duele.
Genial! =)
¡Hola!
Os invito a participar en el meme que acabo de anunciar en mi blog.
http://la-letra-escarlata.blogspot.com/2010/11/meme-tus-cinco-machistas-espanoles.html
¡Os espero!
Un beso.
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